Leonardo Bracho

     Navegando por las aguas del mundo de la psicología y la pedagogía, se topa uno de los denominados efectos más conocidos bajo el nombre de Pigmalión, esta corriente de gran valor se basa en el estudio a grado de desempeño individual pero realmente revela el valor e importancia que se le adjudican a las expectativas sobre una persona y la influencia que logra generar en la misma. El fenómeno bautizado por el mito griego del mismo nombre, analiza y estudia el desenvolvimiento de una persona, positivo o negativo, según las creencias que el conjunto ejerce en contra de ella, siendo uno de los factores en el rendimiento en el campo donde efectúa. 

     El estudio de la corriente Pigmalión se remonta a la mitología griega, pero tras muchos capítulos de historia se ha convertido en un estudio especializado en las respuestas humanas a las buenos comentarios y sentirse valorado por alguien, ya que la sensación de confianza aumenta notablemente la posibilidad de alcanzar el éxito, basado en que las demostraciones de aliento arraigan  confianza y animan, se convierten en elementos potenciadores personales que impulsan a un desarrollo más óptimo en base a la seguridad que los terceros logran implantar.

   La motivación sin duda alguna es una de las claves para llevar a cabo alguna tarea satisfactoriamente, y es que esta corriente positiva abarca todos los campos de la sociedad, ya que el impulso y buenas expectativas sobre tu desarrollo concluye en mejores resultados en el ámbito tanto laboral como personal, llevando el efecto generado por Pigmalión para contar con un mejor estado anímico como garantía de resultados satisfactorios en las actividades. 

     Con base en el proceso de aprendizaje, el dominio del fenómeno psicológico, juega un rol fundamental que diferencia los buenos profesores según las bases con que cuenten sus alumnos. Esto alude a la importancia de los mensajes motivacionales que se posicionan directa o indirectamente en las mentes, dejando así mucho en mano de los pensamientos de las otras personas sobre sí mismo. Por otra parte, los mensajes negativos hunden a la persona, dejándola en la mayoría de los casos con cargas restantes que pueden influenciar el desarrollo de sus capacidades, siendo esto todo lo contrario a lo deseado. Conociendo así el poder de las palabras y la intención con que se hacen, recaen a gran nivel en el éxito o fallo de todas las personas, así que el Efecto Pigmalión nos dirige a los mejores mensajes que impulse a cada individuo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WhatsApp chat