Oreana Pabón

  En ocasiones se suele confundir lo que es tener un trabajo o un empleo, y aunque los conceptos son similares, resulta que pequeñas características hacen de estos conceptos términos con fines distintos.

  Comencemos por definir cada uno, mientras trabajo es la representación de todo esfuerzo que una persona realiza. Este puede o no ser remunerado, depende de cada situación específica, mientras el empleo es, el trabajo que se lleva a cabo y es remunerado económicamente. Este término va ligado muy de cerca al de desempleo.  

  La diferencia radica en que, el trabajo es la actividad económica y el empleo es esa misma actividad pero remunerada. Lo que quiere decir que no se puede considerar empleo cuando una persona realiza una actividad desde su casa y no es remunerada. 

  En teoría todos los empleos tienen como obligación legal pagar un sueldo a sus empleados, todo esto queda registrado en un contrato.

  En ese orden de ideas, no todo trabajo se puede considerar empleo, puesto que si el trabajo desarrollado no es remunerado, no hay empleo, lo que hay es trabajo gratuito.

  Normalmente la remuneración del trabajo lo conocemos como salarios, pero la verdad, es que existen varias formas y que claramente convierten el trabajo en empleo, que es el caso de aquellos que trabajan por su propia cuenta, caso en el cual reciben un dividendo fruto de su trabajo.

  Ahora ya conoces la diferencia entre estos conceptos que, a pesar de que son similares siempre irán de la mano, eso sí, no utilices estas palabras como sinónimos, pues esto, no sería correcto.

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